Conversaciones de liderazgo

Mucho consejo y poco cheque

Chandell Stone dejó de premiar a una sola fundadora al año. Su razón me hizo volver sobre una frase que yo mismo dije en la entrevista.

Santiago Gaitán Fajardo · · 4 min de lectura

Chandell Stone, fundadora y CEO de Chany Ventures, organiza en México lo que ella describe como el primer y más grande demo day de mujeres del país. Cada año entregaban un cheque de 120.000 pesos a una fundadora. La idea, me explicó, era que ese cheque fuera simbólico: que abriera la puerta a más cheques de los inversionistas que estaban en la sala.

No pasó así. El evento exigía muchísimo trabajo y atención, y al final del día una sola mujer recibía una inversión. "Es un buen espacio para networking", me dijo, "pero queremos expandir el acceso a capital para las mujeres." Y después dijo la frase que me quedó dando vueltas.

Las mujeres tienen muchas oportunidades para consejos y mentorías, pero pocas oportunidades para ganar.
Chandell Stone · Fundadora y CEO de Chany Ventures

Un negocio, agregó, no se puede operar solo con consejos.

Lo que hicieron en cambio

Con la información de cinco años de programas de incubación y convocatorias en México construyeron una evaluación que llaman Founder Score. Nació de algo que vieron una y otra vez: cuando le piden a una fundadora que cuente sus logros, la mayoría de las veces no incluye las métricas. Por eso diseñaron una entrevista por voz que se adapta y va sacando esa información.

El resultado ubica a cada fundadora en uno de tres perfiles. La Chispa, que está en la etapa de la idea. La Constructora, que ya vende pero todavía no es rentable y necesita sistemas y acompañamiento para escalar. Y la Alfa, lista para levantar capital, a la que conectan con inversionistas alineados con su proyecto.

Chandell me dio otro dato de sus convocatorias. Cuando preguntan "¿estás construyendo algo en lo que invertiría un fondo de capital de riesgo?", cerca del 30 % de las mujeres responde que no. Cuando se lo preguntan a un hombre, dice, prácticamente todos responden que sí. Y del lado de los inversionistas también ve un problema, aunque muchas veces no sea intencional: nadie quiere invertir en algo que no entiende, y la mayoría de los inversionistas son hombres.

Muéstrame el presupuesto

La parte que más me movió fue otra. Chandell trabaja con empresas y actores del ecosistema que le dicen que apoyar a las mujeres es muy importante. Cuando ella les pide que le muestren el presupuesto, cuánto exactamente invirtieron en esa iniciativa, normalmente no tienen nada que mostrar. "Es puro hablar de apoyo a las mujeres."

Ahí le dije algo que todavía sostengo. Que muchas veces la inclusión se queda en demostrar que se está haciendo, y que en la práctica "termina siendo mucho más excluyente, porque es como si te pusieran en un pedestal pero te dejaran guardada en un gabinete". Y agregué: "A veces la misma inclusión se vuelve más excluyente de lo que realmente era cuando no existían los parámetros de inclusión, porque no se entiende y no se apoya."

Lo sigo creyendo, con un matiz que me dejó la conversación. El problema no son las mentorías ni el networking; Chandell misma dice que el demo day es un buen espacio. El problema empieza cuando eso reemplaza al cheque, al cargo o a la silla en la mesa donde se decide. Un programa de mentorías cuesta poco y se ve bien en una presentación de resultados. Poner capital o poder de decisión cuesta más. Por eso la pregunta de Chandell funciona tan bien como filtro: "¿cuánto exactamente invertiste?" no se contesta con un discurso.

Me llevé la pregunta para lo que organizamos nosotros. Armar un evento de liderazgo también es decidir a quién se le da el micrófono, en qué panel y para hablar de qué.

Lo que ella les pide a las fundadoras

Sería injusto quedarme solo con la mitad de su postura, porque Chandell también les exige cosas a las fundadoras. Su consejo sobre el pitch es directo: está bien describir el producto y conectar emocionalmente, pero "tu único trabajo cuando haces un pitch es convencer a otra persona de que los dos vamos a ser ricos". Y remata: "Tu pitch no es una sesión informativa, es una sesión persuasiva. Estás vendiendo tu negocio, literal."

Lo dice para hombres y mujeres por igual. Y tiene razón: es la misma pregunta que hace cualquier inversionista serio frente a una idea muy bonita, cuánto ha vendido y qué rentabilidad tiene.

Para llevar

  • Si lideras un programa de apoyo o de inclusión, hazte la pregunta de Chandell antes de anunciarlo: cuánto presupuesto tiene y qué decisión real les entrega a las personas que dice apoyar.
  • Si vas a presentar un proyecto, lleva los números. Tu trabajo es demostrar que los dos lados van a ganar.
  • Si evalúas a tu equipo, pregunta por las métricas de lo que lograron. Mucha gente no las menciona si no se las piden, y ahí se pierde la evidencia de un buen trabajo.

Chandell Stone modera el panel "Capital con propósito: emprender, invertir y abrir camino a las nuevas líderes" en el Congreso de Líderes de Ciudad de México, el 9 de octubre en Finsus. La pregunta de arranque del panel: quién financia a las nuevas líderes en América Latina, y qué está dispuesto a cambiar el capital tradicional para no quedarse fuera de ese futuro.

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